El Parque Nacional del Teide, un catálogo de vulcanismo

El Parque Nacional del Teide impone por su imponente edificio central. Este pico de 3.718 metros es el tercer volcán más alto del Planeta, pero el majestuoso Teide no es el único volcán de este espacio. De hecho, está rodeado por cientos de volcanes que constituyen uno de los mayores y más completos catálogos de vulcanismo del mundo. 

La isla de Tenerife constituye un gran edificio volcánico de casi 7.000 metros de altura, desde debajo del nivel del mar y hasta su parte subaérea. El Parque Nacional del Teide, con sus casi 19.000 hectáreas, incluye un sinfín de edificios geológicos entre los que destacan los 17 kilómetros cuadrados de la caldera de las Cañadas y el volcán estromboliano que forma el sistema Pico Viejo-Teide, el único estratovolcán del Archipiélago que se formó en el Pleistoceno y que permanece activo en la actualidad, tal y como demuestran sus fumarolas y erupciones históricas.

Visitar este espacio natural puede ser una completa clase de geografía en vivo y una experiencia única para todas las edades. En el Parque Nacional hay también otros ejemplos de formaciones geológicas y vulcanológicas como los domos de Montaña Blanca y Montaña Rajada que son elevaciones del terreno provocadas por el efecto de lavas interiores que no han salido al exterior. 

Luego hay conos volcánicos como es el caso de Montaña Mostaza, que es casi un volcán de estructura perfecta de los que se estudian en los institutos de todo el mundo. 

A esta variedad de vulcanismo hay que añadir otras formas como las fisuras eruptivas abiertas como las que se encuentran en el sur de Pico Viejo, que son grandes aberturas del terreno. 

Otros elementos interesantes desde el punto de vista geológico son los diques o las brechas, que son formaciones de magmas más duros, generalmente basálticos, que en su momento ascendieron y se solidificaron en medio de rocas de otra composición y con los siglos y los milenios han desaparecido debido a la acción de la erosión y que dejan

al descubierto estas formaciones tal y como ocurre con la pared de Ucanca o con algunas que se pueden apreciar en las Siete Cañadas que, en realidad, son más de siete. 

Los Roques de García son, quizá, las formaciones rocosas más fotografiadas, además del Teide, por los 3,5 millones de visitantes que tiene el espacio cada año debido a que acompañan al Roque Cinchado, que se hizo muy famoso al incluirse en el extinto billete de 1.000 pesetas. Son el único afloramiento del antiguo edificio de las Cañadas que se mantiene en el interior de la Caldera. 

Además de estas formaciones, el agua y la erosión han convertido  algunas formaciones del Parque Nacional en imágenes que han dado lugar a los nombres de algunos enclaves, como es el caso de La Corujera, que tiene forma de búho, o El Palomar, una formación específica en rocas sálicas producida por la erosión denominada taffonis.

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