Pimelia, el escarabajo que acompaña a los senderistas

Cuando caminamos por los múltiples senderos del Parque Nacional del Teide ponemos todos nuestros sentidos en marcha. Oímos el crujir de la piedra volcánica bajo nuestros pies, vemos el majestuosos paisaje, olemos las plantas de alta montaña, notamos el aire seco en nuestra piel e incluso podemos paladear el azufre que emana del cráter del Teide.

El senderista suele tener la vista fija en el horizonte, observa las montañas, las retamas, las piedras. El ritmo de sus pasos le permite hacer una exploración más detallada del entorno que cuando circulamos en coche. Sin embargo, le proponemos que mire algo más abajo, que mire al suelo, que se detenga durante un instante para conocer a los otros compañeros del camino: los insectos.

Los insectos representan la mayoría de las especies que podemos encontrar en Tenerife. Se han descubierto hasta el momento 3.928 especies de las cuales 1.277 son endémicas. Un gran numero de estas especies las encontramos en el Parque Nacional del Teide. Según el último censo del Departamento de Biología Animal de la Universidad de La Laguna, dentro de los límites del parque se encontraron 1.052 especies de invertebrados.  Entre esta gran población de insectos, destacan por número de especies los escarabajos(coleópteros), seguidos de las moscas (dípteros), abejas, abejorros como el Anthophora alluaudi y avispas (himenópteros).

Si tenemos que destacar a un escarabajo entre todos los que podemos encontrar en las zonas altas de la isla, este sería el Pimelia del Teide (Pimelia ascendens). Es el rey de los escarabajos del Parque Nacional. Su exclusividad natural y su abundancia lo hacen el fiel compañero de senderistas y visitantes. Este escarabajo no es difícil de ver, solo tenemos que tener un poca de paciencia y escudriñar el suelo en busca de estos insectos de color negro.

Aunque son unos animales de hábitos nocturnos,  si queremos verlos a plena luz del día es mejor esperar a Primavera. Entre los meses de abril y mayo es habitual verlos deambular por el suelo junto a las plantas y ramas secas. Su gran tamaño y color negro lo hacen inconfundible. Es un animal omnívoro que soporta muy bien las temperaturas extremas y que tiene su propio mecanismo de defensa contra los depredadores. Cuando se ve amenazado, segrega productos estomacales de color oscuro que disuade hasta al más hambriento de los predadores.

Y si queremos verlo con más detalle aun, en el Centro de Visitantes del Portillo, a la entrada del parque, podemos contemplar una recreación gigante del escarabajo que acompaña a los senderistas.

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