RUTA SANTA CRUZ - TEIDE

El ascenso al pico del Teide es una experiencia que se debe disfrutar desde que iniciamos nuestro viaje .Con esta ruta le proponemos hacer de la visita al punto más alto de Tenerife, una experiencia en sí misma. Le guiaremos entre calles, pueblos, pinares y retamas rumbo al Teleférico del Teide, etapa final de nuestro viaje.

Si queremos deleitarnos de nuestro viaje sin agobios y con tiempo suficiente para disfrutar de los rincones del camino, es imprescindible comenzar nuestro ascenso en las primeras horas de la mañana. Nuestra primera etapa la situamos en la capital de la provincia tinerfeña: Santa Cruz de Tenerife.

Capital administrativa y económica de la isla, Santa Cruz de Tenerife ofrece una gran variedad de actividades culturales y de ocio al visitante. Museos, zonas comerciales, parques, restaurantes, pub, etc. son algunas de las visitas que pueda hacer en este municipio costero.

Arrancaremos a las 9 de la mañana desde Santa Cruz de Tenerife, antes de comenzar, y para afrontar la ruta con fuerzas nada mejor que un buen desayuno en el mercado de la Ciudad. El mercado Nuestra Señora de África, (Av. San Sebastían 51)popularmente conocido como La Recova, (http://www.la-recova.com/) lo conforma un edificio singular de estilo arquitectónico neocolonial inaugurado a principios de 1944.  El mercado toma el nombre de la Virgen de África. El en mercado podrá encontrar varias cafeterías donde poder desayunar entre un buen ambiente rodeado de muchos puestos de venta de productos locales.

Después de la primera comida del día nos dirigimos con nuestro vehículo hacia las afueras de la ciudad, dirección La Laguna por la autopista TF5. Después de una subida de unos 10 minutos veremos las señales que nos indican la dirección del desvio hacia el Parque Nacional.

En nuestro desvío hacia la carretera TF24 rodearemos la escultura del “Padre Anchieta”, Misionero beato nacido en La Laguna y fundador de ciudades como Sao Paulo. Dejamos atrás la ciudad patrimonio de la humanidad y nos dirigimos hacia el municipio de El Rosario.

Este pueblo, eminentemente agrario, aun conserva el encanto isleño ya desaparecido de otros municipios más turísticos. La carretera nos dejará ver campos de cultivos y pinos entre un clima húmedo y frío la mayor parte del año. No es de extrañar que naciera aquí uno de los elementos más característico de la indumentaria tradicional de la isla: la manta esperancera.  Una capa de lana que protege a los vecinos del rigor del inverno.

Justo antes de llegar a la corona forestal, nos encontramos a nuestra derecha el mercado municipal del agricultor. Una instalación modesta que reúne unos pocos puestos con los mejor del campo de la zona.

Entramos en la zona de pinar justo cuando la carretera se vuelve más sinuosa. Los pinos nos acompañarán hasta el parque nacional y nos irán sorprendiendo con un paisaje característico  del norte de la isla.

Si necesitamos recargar energías y disfrutar de un picnic en un entorno típicamente forestal, podemos hacer un alto en el camino en la zona recreativa de Las Raíces. Un lugar con todas las comodidades (mesas, bancos, baños, fogones, restaurante, zona infantil..) ideal para una parada breve o un almuerzo.

Continuamos carretera arriba. A unos kilómetros se encuentra uno de los miradores de parada obligatoria de nuestra ruta. El mirador de Ortuño.  Este balcón hacia la corona forestal de la isla, debe su nombre al quien fue Director General de Montes, Francisco Ortuño Medina. Nos encontramos a 1.590 metros sobre el nivel del mar, altura suficiente para apreciar buena parte del manto verte del pinar del norte de Tenerife coronado por el Teide.

Seguimos con nuestra ruta entre pinos canarios,  circulando en el filo de la dorsal central de la isla, a un lado el valle de La Orotava y al otro lado de la carretera el valle de Güimar. Poco a poco vamos dejando atrás los pinos y entramos en una vegetación típica de la alta montaña. Justo cuando nos adentramos en el  territorio de las retamas, llegamos a nuestra próxima parada: La Tarta.

Se conoce como “La Tarta” a un mirador donde no se enseña un paisaje. Se trata de una pared de estratos volcánicos que dejó a la vista la construcción de la carretera. En ellas podemos ver una gran variedad cromática de materiales volcánicos, cada uno de un color diferente y de una erupción diferente. Como capas de una tarta.

Hemos entrado en territorio volcánico. Dejamos a la izquierda la entrada de los afamados observatorios astronómicos y meteorológicos de Izaña y nos adentramos en el Parque Nacional del Teide, Patrimonio de la Humanidad y lugar más alto de España.

Las coladas volcánicas y los conos volcánicos nos acompañaran durante todo el camino hasta el Teleférico. Seguimos por la TF 24 hasta que se funde con la TF 21 que asciende desde La Orotava. Seguimos por ella rumbo al Teide. Pasada la zona conocida como el Portillo nos encontramos de frente el impresionante volcán de Montaña Mostaza, que debe su nombre a su particular color, originado por la composición química de la lava.

Si queremos estirar las piernas en nuestra última parada antes de llegar a nuestro destino, podemos hacerlo en la zona de Las minas de S. José. Un lugar donde antiguamente se extraían áridos, sobre todo la piedra Pómez. Una pumita con aplicaciones en la construcción. La zona recuerda a la superficie de Marte, circunstancia que ha usado la industria espacial y cinematográfica para múltiples proyectos. Mientras paseamos por este entorno no es de extrañar que nos sintamos en otro mundo.

Entre grandes coladas que parecen haber rebosado recientemente, nos acercamos al Teide y al fin de nuestra ruta. Poco después encontramos a mano derecha la entrada al Teleférico del Teide.  Subimos, aparcamos el coche y nos disponemos a subir al lugar más alto de España y al tercer volcán más alto del mundo.

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