Historia del Refugio

El Refugio de Alta montaña Altavista del Teide, surge de la necesidad de albergue para investigadores y científicos. Los Astrónomos George Glas y Robert Edward Alison destacan el interés de Altavista, pero es el astrónomo escocés Charles Piazzi Smyth el primero que se establece en el verano de 1856. En 1891 el naturalista y fotógrafo inglés George Graham Toler ante las duras condiciones decide mejorar la construcción. Se convierte desde entonces hasta nuestros días en un punto de referencia para la investigación y la observación de la naturaleza y el Cosmos.

Las excelentes condiciones de la isla de Tenerife para los estudios astronómicos y atmosféricos se puso de manifiesto ya en el siglo XVIII. Entonces se advierte que esta isla constituye un enclave idóneo para las investigaciones científicas gracias a la calidad de su cielo y a la posibilidad de realizar observaciones a gran altitud en condiciones climáticas muy favorables. La pureza del cielo de Tenerife y de Canarias en general, fue destacada, sobre todo por los científicos extranjeros que, en expedición científica o de paso por las islas, aprovecharon su estancia para realizar todo tipo de mediciones y observaciones al subir al Teide.

Uno de estos científicos fue el astrónomo escocés Charles Piazzi Smyth. Durante quince días del verano de 1856 se establece en el lugar para realizar sus observaciones. Para ello, manda a construir un pequeño refugio que consistía en cuatro compartimentos con muros de piedra y unos dos metros de altura. En su interior instalaron los instrumentos y las casetas de campaña.

Posteriormente, en el otoño de 1891, el interés científico como naturalista y fotógrafo del inglés George Graham Toler, le llevó en varias ocasiones a la cima del Teide. Ante las duras condiciones para pasar la noche en la cumbre, decide mejorar la precaria construcción de Piazzi Smith. La dotó de cimientos de mampostería, pavimento y tejado. Consistía en una pequeña sala donde estaba la estufa de hierro y una nave separada con tres habitaciones -una para damas, otra para caballeros y otra para las bestias y los guías-. El techo era de mampostería y el baño estaba situado aparte, en una pequeña caseta a unos diez metros de distancia. Graham Toler se la ofreció al Ayuntamiento de La Orotava el 30 de mayo de 1926 y éste la aceptó como donación en sesión plenaria del 4 de julio de 1927. Gracias a la primera construcción de Altavista, los turistas que ascienden al Teide cuentan con un refugio donde descansar.

El Cabildo Insular de Tenerife se hizo cargo de la instalación en 1950, habiéndose desarrollado la última gran reforma en 2007.

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