La experiencia

“Uno de los logros más sublimes de la Naturaleza, donde todos sus vastos recursos se unen para ofrecer un efecto grandioso y supremo, es un amanecer visto desde el Pico Teide. Si existe aquella persona que jamás haya experimentado el hondo estremecimiento del alma, entonces debe buscar el éxtasis en la cumbre del Teide.”

Olivia M. Stone 1887

La visita al Pico del Teide con el Teleférico permite contemplar el espectacular paisaje del mayor Parque Nacional de las Islas Canarias. Su particular clima, la altura y las formas volcánicas, invitan a la contemplación y a disfrutar de un momento único que recordará toda la vida.

La visita al volcán Teide es siempre distinta, los efectos de la luz a lo largo del día y las estaciones con sus cambios climáticos confieren al paisaje un aspecto siempre nuevo y sorprendente, pero dos sensaciones permanecen constantes, la inmensidad del paisaje y el magnífico silencio.

El Volcán Teide tiene su aspecto más emblemático con el amanecer y el atardecer. La espectacularidad de estos momentos la marcan las distintas tonalidades que va adoptando el cielo y la luz reflejada sobre las rocas. Por ello, le recomendamos la visita a primera hora, a partir de las 9h, cuando las vistas son más espectaculares.

La primavera ofrece la cara más amable en su visita al Teide. La explosión de color de las retamas y los tajinastes tiñen de blanco y rojo la inmensidad del paisaje. El clima algo más suave permite disfrutar de rutas y senderos. Es el momento perfecto para los aficionados a la botánica.

El invierno sorprende con la nieve, los ríos de lava y el malpaís se cubren de blanco. Los grandes charcos reflejan un paisaje de contrastes y de una belleza extraordinaria.

Muchos son los visitantes que saludan a las primeras nieves.

Al caer la tarde, la impresionante sombra del Volcán lo invade todo, proyectándose hasta el mar. La noche es uno de los grandes atractivos del Parque Nacional cuando el cielo se llena de estrellas, ya que es un punto de referencia para la astrofísica con el emplazamiento de uno de los cinco observatorios más importantes del mundo, el Observatorio del Teide. www.iac.es

Para lo guanches, los aborígenes canarios, el Teide era un volcán considerado sagrado desde la antigüedad, como el Monte Fuji, el Olimpo o el Kilimanjaro.